viernes, 21 de octubre de 2011

La histórica Hacienda de la Compañía

Baltazar de Piñas
Uno de los episodios más importantes de los tiempos de la conquista fue la llegada de los jesuitas a Chile. Ignacio de Loyola había fundado la Compañía de Jesús en 1539, y en 1593 llegaban los primeros misioneros de la orden a Chile. En su primera prédica, el jefe del grupo, padre Baltazar de Piñas, declaró que ellos venían a ahuyentar al demonio, y que no tendrían un lugar fijo donde establecerse.   
La devota audiencia, conmovida, juntó en pocos días la suma de 3.190 pesos para que los jesuitas compraran un buen solar donde establecerse. Comenzaba así a gestarse la enorme riqueza que caracterizaría a la Compañía de Jesús en Chile.
Fueron dos prestigiosos capitanes de la Conquista, don Andrés de Torquemada  y don Agustín Briceño los que donaron a la Compañía sus viñas, haciendas y estancias ubicadas al sur de Santiago. Torquemada donó su gran hacienda, que pasó a llamarse desde entonces La Compañía.
Así, a los pocos años de haber llegado la Compañía de Jesús a Chile, ya era dueña de importantes propiedades, campos y solares. En Calera de Tango, la Compañía tenía un centro de artesanía en plata, que dará vida a maravillosos altares y orfebrerías religiosas. Y, aquí, pastarán miles de piezas de ganado.

Pero, llegó el  momento en que el rey de España decretó, por la Pragmática Sanción de 1767, la expulsión de la Compañía  de Jesús de todos los territorios del imperio hispano. Y sus propiedades fueron rematadas.
Mateo de Toro y Zambrano
Había llegado la hora para un destacado personaje de nuestra Historia. Ni más ni menos que don Mateo de Toro y Zambrano, Conde de la Conquista, y encumbrada personalidad  del Chile colonial.
Tras la expulsión de los jesuitas, sus propiedades quedaron en manos de una Junta de Temporalidades,  la que arrendó las propiedades y luego ordenó su venta. Y don Mateo era integrante de dicha Junta.

La hacienda, tasada en 72.850 pesos de la época, había sido arrendada por don Miguel Rian, quien ofreció comprarla. Don Mateo, a pesar de ser parte de la Junta de Temporalidades, ofreció ochenta mil pesos. El señor  Rian ofertó 90.000 pesos, pagaderos en 10 años. Pero don Mateo ofreció los mismo 90.000 pesos, pero pagaderos en solo 9 años. Y se quedó con la hacienda de la Compañía.
José Miguel Carrera
Era un terreno gigantesco, de 8.775 cuadras y media, y se incluía en ella 38 esclavos, más de 7 mil cabezas de vacuno, 525 caballos y 1.239 yeguas, casi 5 mil ovejas, 420 mulas y 104 burros; a lo que debemos agregar las casas, bodegas y la hermosa capilla con un altar barroco de fina plata, con tallas de oro y una hermosa efigie de San Ignacio de Loyola.

En 1810 se forma la Primera Junta Nacional de Gobierno y don Mateo pasa a ser presidente de Chile. Cuatro años después, en plenas guerras de la independencia, la Tercera división, al mando de José Miguel Carrera, establece su cuartel en esta hacienda, mientras O’Higgins y Juan José Carrera se encierran en Rancagua. Y desde aquí salió la Tercera División en apoyo a los patriotas de Rancagua.Dicen que la tercera división avanzó hasta la Alameda de Rancagua, donde fue enfrentada por las tropas realistas, trabándose en feroz combate.
O’Higgins observa la acción desde la torre de la iglesia de la Merced. Y se echan al vuelo las campanas de las iglesias, mientras cesa el ruido de la batalla. La división de Luis espera la salida de O’Higgins. O’Higgins espera el ingreso de la tercera división.
Como en una comedia de equivocaciones, ambos esperan. Finalmente, al no haber combate y con las campanas sonando, Luis Carrera imagina que los españoles han vencido, y ordena la retirada.  
                                                                                                    
O’Higgins, desde su observatorio, ve a la tercera división retirarse. Ya sin posibilidades de resistir por más tiempo, O’Higgins ordena la salida de sus tropas desde el sitio de Rancagua.
        
La derrota era completa. La Tercera división de Luis Carrera regresaba a la Compañía y José Miguel ordenaba la retirada hacia Santiago. Ya no había nada más que hacer. Terminaba la Patria Vieja y comenzaba la reconquista. 
Y fue por el callejón largo que pasa junto a la Hacienda de la Compañía por donde avanzó el agotado ejército realista a la conquista final de Santiago. 

1 comentario:

  1. Gracias Viejo Amigo Por Compartir tantos tesoros del gran Baul de los Recuerdos...

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