lunes, 9 de diciembre de 2013

La última batalla de la Patria Vieja




Si usted toma el camino internacional que lleva desde Los Andes a Mendoza, a la altura del kilómetro 25 se levanta un monolito blanco a la sombra de un árbol. Está situado en un camino estrecho que se prolonga en curva entre una quebrada a su izquierda y un barranco a su derecha, en cuyo fondo corre el río Aconcagua.

El monolito recuerda el último combate sostenido por las tropas chilenas contra las fuerzas realistas vencedoras en Rancagua el 1 y 2 de octubre de 1814. Es un pasaje desolado, cubierto de pequeños arbustos e interrumpido por el constante paso de camiones y autos que unen Chile y Argentina.Y ahí nos detuvimos para "sentir" ese dramático momento.
Podemos "ver", hacia adelante del camino, a las mujeres, niños, ancianos, carretas y mulas huyendo hacia el exilio. Esos días de octubre hacía frío, y el general José Miguel Carrera detenía su caballo ordenando alto a su escolta. Eran la pequeña retaguardia que protegía la huida, y ya se podía sentir el avance por el camino pedregoso de una columna realista enviada por Osorio para aniquilar los restos de la columna chilena que buscaba refugio al otro lado de la cordillera.

Había que cerrar el paso a los españols y dar tiempo a los fugitivos para que alcanzaran las alturas andinas. Carrera extendió su guardia en la llamada ladera de los Papeles. Era un buen punto para enfrentarlos, por lo estrecho del paso, teniendo montañas hacia el oriente y una quebrada profunda hacia el poniente. Al otro lado de la cima, en Juncalillo, esperaba el coronel argentino Juan Gregorio Las Heras la llegada de los exiliados.

Fueron acciones breves, pero seguidas. Una parte de los Húsares de la Gran Guardia, al mando del capitán Jordán, atacó a una guerrilla españolas, causándoles un muerto y tomando prisionero a otro. Pro comenzaba a oscurecer ese día 10 de octubre, y los defensores descansaron esa noche de nieve en la ladera de los Papeles, manteniendo la guardia preventiva.

Don José Miguel Carrera en su diario señala que en la mañana del 11 de octubre debieron lanzar a la quebrada gran parte de la documentación para que las mulas pudiesen cargar a los fugitivos. Estaban en eso cuando aparece por la curva de la montaña una columna realista cercana a los 400 soldados. Fue un violento entrevero, a bayoneta y sable,  donde la guerrilla patriota es superada rápidamente en número, debiendo abandonar el lugar y seguir subiendo el camino cordillerano.
A la mañana siguiente, 12 de octubre, la columna alanzaba la cumbre, pero allí eran nuevamente atacados por los españoles, los que logran tomar cerca de 150 prisioneros patriotas, absolutamente desarmados. En su diario, Carrera acusa a Las Heras de distraerse en el saqueo en lugar de apoyarlo.

Al anocher, los restos de la retaguardia ingresaban a Mendoza.

La gloriosa epopeya de la Patria Vieja, que nos dejó la primera junta nacional de gobierno, el primer congreso nacional, la primera bandera, el primer escudo, el primer diario, la primera constitución y el primer ejército, quedaba sepultada entre las cenizas de Rancagua y las nieves de la cordillera.





3 comentarios:

  1. ¡Qué raro! ¿Cuándo no los chilenos tratando de justificar sus fracasos endilgándole a otros su flojera e ineptitud! "Carrera acusa a Las Heras de distraerse en el saqueo en lugar de apoyarlo". Por favor, ni él mismo se tragó ese cuento.

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    1. Que básico andar haciendo comentarios plagados de nacionalismo barato en un blog serio. Patético.

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