jueves, 5 de febrero de 2015

Los funerales nocturnos de los bomberos chilenos


En abril de 1859 muere el voluntario de la 3a. Compañía de Bomberos de Valparaíso Domingo Espiñeira. Era un año complicado ya que el país estaba en medio de una crisis política y era necesario pedir los permisos a la autoridad política del puerto para efectuar los funerales. Pero la autoridad porteña niega el permiso. Pero si los bomberos quieren enterrar a su muerto, tendrán que hacerlo en la noche y con antorchas.


Y ese primer funeral se realizó la noche del 12 de abril de 1859. ¿Qué pasaba en Valparaíso?


Los hechos tienen relación con el estado de revolución que vive el país contra el gobierno de Manuel Montt y que conocemos como la guerra civil de 1859.

Y podemos agregar que la crisis en Valparaíso  se inició en un cuartel de bomberos: la Tercera Compañía más conocida entonces como Cousiño n°3 o la Bomba del Almendral.
La bomba Cousiño

Cuando se abre el periodo legislativo de 1858 don Matías Cousiño Jorquera y Alfaro (quien había regalado la bomba de incendios a la Tercera), siendo diputado propone la venta al gobierno de las acciones de la Compañía de Ferrocarriles de Valparaíso a Santiago, que era de su propiedad.

Agreguemos que don Matías era padre del primer director de la 3a. compañía de Valparaíso, don José Luis Cousiño Squella.
Matías Cousiño Jorquera
En esa misa compañía militaba don Ángel Custodio Gallo, quien era en esos días director de la Tercera y que también era diputado por Valparaíso. La poderosa familia de los Gallo Goyenechea era dueña de un millón de pesos en acciones de ese mismo ferrocarril, pero aunque sabiendo que era un muy buen negocio, era muy malo para el Estado.
Y la disputa estalló en los sillones de la Cámara de Diputados.

Lo vamos a dejar hasta aquí, y vamos a agregar un nuevo condimento a esta historia. Debemos retroceder unos años en el tiempo.

En las elecciones de 1855 los pelucones (conservadores) habían perdido su votación, y al acercarse las nuevas elecciones de 1858 se veía seguro el triunfo de la oposición liberal. Fue entonces cuando el Intendente de Atacama, don Juan Vicente Mira, decidió tomar el toro por las astas y enfrentar a los liberales.
Y todo comenzó por un incidente  por lo demás absurdo. El Batallón Cívico de Copiapó tomó una iniciativa muy musical: en 1857 trajeron una banda de músicos desde Italia (pagada por ellos).
El Intendente Mira, haciendo uso de su poder más que arbitrario, ordenó quitarle la banda al batallón cívico y entregársela a la Gendarmería. Los oficiales protestaron indignados y el Intendente los acusó de insubordinación ordenó detenerlos y los envió presos a Santiago.
La autoridad de la capital encontró que la situación era simplemente absurda y envió de vuelta a los oficiales a Copiapó donde el Intendente, doblemente furioso, los mantuvo encarcelados por dos meses.

La guerra periodística no se hizo esperar, y fue el propio Intendente Mira el que usó la prensa para atacar a quienes le criticaban y ya en un rapto de total absolutismo tomó presos a los editores de la prensa de oposición, y los hizo azotar en presencia del público minero. Estalló la revuelta, y el pueblo alzado se tomó el poder destituyendo en un acto popular al intendente. Enterado el gobierno central de las acciones tomadas por el Intendente Mira, ordenó traerlo detenido a la capital.

Podemos comprender que los ánimos andaban caldeados esos días, y mientras la población tomaba partido por uno de los bandos nacido por el tema de la banda militar, en esos momentos se sumaba el violento enfrentamiento verbal en los escaños de la Cámara de Diputados por la venta de las acciones del ferrocarril, donde los hermanos Matta y los hermanos Gallo representaban el poder político y económico de la provincia de Atacama.
Ángel Custodio Gallo

Finalmente, y como broche de oro para tanta tensión, el 29 de octubre de 1858 se publicaba el primer número del diario El Constituyente, llamando precisamente a una Asamblea Constituyente. Sus líderes intentaban impedir que Manuel Montt nominara a su gusto al nuevo presidente. Pero la máquina gobiernista de aquellos años era todopoderosa y simplemente los aplastó, deteniendo a sus líderes y deportados. Recordemos que el siempre revolucionario Benjamín Vicuña Mackenna había fundado el Club de la Unión precisamente ara enfrentar al gobierno, y entre los directores del Club estaba don Ángel Custodio Gallo, en ese momento director de la 3a. compañía de bomberos de Valparaíso. En esa jornada también fueron detenidos su primo Manuel Antonio Matta y nuestro apreciado Vicuña Mackenna.


Fue por esta razón que al morir el voluntario de la 3a. don Domingo Espiñeira, la compañía estaba sin director. Y su capitán y su teniente 1° también habían sido detenidos. Es en medio del conflicto que hemos relatado que la autoridad de Valparaíso responde con "entiérrenlo de noche" para evitar mayores problemas.  

Y el 12 de abril de 1859 forma la 3a. compañía a la entrada de su cuartel. Alguien ha traído antorchas que se prenden para dar inicio al cortejo fúnebre naciendo así una de las más solemnes y hermosas tradiciones de los bomberos voluntarios chilenos.

sábado, 31 de enero de 2015

Eureka!


Arquímedes de Siracusa

Decimos Eureka! cuando hacemos un gran descubrimiento. Y aunque no sabemos lo que significa, la palabra se asocia de inmediato a eso. Es uno de los gritos históricos más famosos y aunque leemos eureka debemos pronunciarlo con H y en griego significa "lo he descubierto".

El famoso grito lo lanzó el matemático Arquímedes de Siracusa cuando descubrió los principios fundamentales de la hidrostática. O si quiere decirlo fácil, descubrió que un cuerpo sumergido dentro de un depósito con agua desplazaba idéntico volumen de agua que el cuerpo sumergido.

Cuenta la leyenda que Arquímedes era pariente del rey Hierón II de Siracusa (en la actual Sicilia, Italia), quien había mandado a fabricar una corona triunfal de oro. Y el desconfiado rey quería saber si el orfebre lo había estafado, mezclando oro con plata. Y le pidió a Arquímedes que le resolviera el problema.
Grabado del s. XVI con Arquímedes en la bañera
Arquímedes no podía fundirla para conocer la masa y volumen, y a partir de ahí, su densidad. Y buscó soluciones, pensó cómo resolver el problema y, cansado, decidió darse un baño de tina. Al entrar en la tina rebosante de agua su cuerpo desplazó gran cantidad del agua fuera de la tina. Pensó un momento... y de pronto se sintió invadido por una alegría incontrolable, y salió de la tina, desnudo, corriendo por las calles mientras gritaba "¡Eureka! ¡Eureka!", "lo he descubierto".
Volvió a su casa para probar el experimento. Si sumergía la corona tendría igual resultado.
Tomó una barra de oro que pesara lo mismo que la corona y midió el desplazamiento de agua. Luego tomó la corona y la sumergió. Si desplazaba menor densidad que la barra, era porque la corona tenía metales menos pesados que el oro. y así pudo saber que pesaba lo mismo que la barra de oro puro y el rey pudo ser feliz y seguir confiando en el artesano.


El tornillo de Arquímedes
Ahora bien, no existen antecedentes sobre la veracidad de esta historia, pero Arquímedes describe este principio en su tratado sobre los cuerpos flotantes. Sí debemos recordar que fue un gran matemático, astrónomo e ingeniero, que había nacido hacia el año 287 a.C. y murió el 212 a.C., que inventó un barco capaz de transportar 600 personas, y su famoso tornillo que permite elevar agua a a través de un cilindro con un tornillo en su interior y que aún se usa.

¿Cómo murió? Como solo debe morir un despistado como él. Siracusa estaba en guerra con la república romana, en medio de la llamada Segunda Guerra Púnica. La ciudad de Siracusa estaba asediada por el ejército romano desde hacía ya dos años y finalmente lograron entrar en la ciudad. El general romano Marcelo dio orden de no matar a Arquímedes porque lo consideraba un gran sabio.
La muerte de Arquímedes.
 Al entrar en casa de Arquímedes, un soldado que no lo conocía solo vio a un viejo sentado frente a unos dibujos que mostraban círculos. El soldado le ordenó salir de inmediato y Arquímedes sin siquiera mirarlo le dijo: "no molestes mis círculos". Furioso por la respuesta, el soldado lo mató con su espada.

El sabio tenía 65 años.

jueves, 29 de enero de 2015

Cuando casi fuimos colonia británica.



General Robert Craufurd
Pocos conocemos la historia de sir Robert Craufurd, un oficial escocés del ejército del general  Wellington durante las campañas contra Napoleón Bonaparte. Para presentarlo diremos que nació en la  localidad escocesa de Ayrshire,  el 5 de mayo de 1764 y su carrera militar lo llevó desde la India a Holanda, España y Buenos Aires, Había estado en las guerras contra los revolucionarios franceses y más tarde contra el Imperio de Napoleón al mando de una brigada y participando en todas las acciones militares para liberar a los españoles sometidos por Francia.

Cuentan que Craufurd era un general difícil, de temperamento violento conocido como Black Bob por sus soldados, que sin embargo lo adoraban. El 13 de septiembre de 1806 el primer ministro británico William Grenville recibe una alegre nota del brigadier general William Carr Beresford, anunciándole la ocupación de Buenos Aires el día 27 de junio recién pasado. Recordemos que esta invasión obedecía al plan trazado por Francisco de Miranda para abolir la monarquía española en América, estrategia llevada por el propio Precursor en Venezuela ese mismo año.
Popham

Esta buena noticia se sumaba a los éxitos logrados hacía muy poco tiempo en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, que de posesión holandesa pasaba a manos de los ingleses, facilitando así el dominio del Atlántico Sur. Y desde allí había salido la flota del comodoro Home Riggs Popham llevando las tropas inglesas a Argentina. Era la oportunidad de dar un golpe definitivo al imperio español. Y en octubre salía una segunda escuadra hacia Buenos Aires, esta vez desde Inglaterra, pero con una increíble estrategia destinada a conquistar Chile, México y las Filipinas.

Fue el Ministro de Guerra y Colonias, William Windham quien llama a nuestro ya conocido Robert Craufurd, entregándole una fuerza de 4.000 soldados en una flota al mando del almirante John Murray. Objetivo: apoderarse de Valparaíso y otros puertos y convertir a Chile en un dominio estratégico en Sudamérica. El punto de partida sería la recién adquirida Ciudad del Cabo. El proyecto era increíble: Craufurd debería someter a Chile y establecer "una comunicación ininterrumpida" con el general Beresford en Buenos Aires, "usando una cadena de postas o cualquier otro medio adecuado entre Valparaíso y Buenos Aires. como señalaban las instrucciones del Ministro Windham al general Craufurd.

Finalmente la expedición del general escocés llegó al punto de encuentro en Ciudad del Cabo el 20 de marzo de 1807. Allí lo esperaba el almirante Murray pero con malas noticias. Beresford había sido derrotado en Buenos Aires en el mes de diciembre del año anterior, y los nuevos planes indicaban que la flota y sus tropas debían dirigirse de inmediato a Buenos Aires a reconquistar la ciudad.
Pero el combate fue una derrota para Craufurd, quien debió rendirse a los generales criollos.

Canjeado como prisionero de guerra, nuestro personaje regresa a Inglaterra donde sin pérdida de tiempo es enviado una vez más a los campos de batalla españoles para enfrentar a Napoleón. Una vez más, el general Craufurd asumía el mando de su famosa brigada ligera, una unidad de infantería de élite, en la que había conquistado renombre de valiente y temerario.
Craufurd al mando de su brigada ligera

Durante el asalto a Ciudad Rodrigo el general Craufurd es herido de gravedad, falleciendo cinco días después el 23 de enero de 1812. Tenía 47 años.
Así termino la existencia del brigadier general que pudo haber convertido a Chile en una colonia británica en 1807.
Valía la pena recordarlo.

viernes, 14 de febrero de 2014

Perdón.


Un día vinieron unos extranjeros y te vieron indefenso en tu simple dignidad, y sin entenderte, sin darse cuenta que eras un ser lleno de emociones, de historias ancestrales construidas en el frío de los canales australes de Chile, simplemente te violentaron. Y te convirtieron en fiera enjaulada para que te exhibieran en la exposición de París de 1889 (centenario de la declaración universal de los derechos del hombre), y en Hamburgo, en Zúrich, en Londres y en las principales capitales del mundo desarrollado, ante un público que pagaba grandes precios por una entrada para verte.

Como las teorías de Darwin estaban de moda, te iban a ver para comprobarlo, y te miraban como fiera salvaje, te medían, te observaban y tú vivías tu cautiverio a la vista de todos tras las rejas, amamantando a tus críos, haciendo tus necesidades ante todos, todos esos que pagaban día tras día para seguir observándote ydesmayándose.

Ustedes eran los salvajes y ellos los dueños de una cultura superior.
Eras el atractivo de la última locura inventada por un alemán llamado Carl Hagenbeck, los horrorosos Zoológicos Humanos, que cazaron y robaron a nuestros selk'nam, mapuche y kawésqar, para exhibirlos enjaulados en Europa. ¿A cuántos secuestraron? Y tú formabas parte de un espectáculo donde te mezclaban con ilusionistas y saltimbanquis, y donde tú eras el caníbal, el antropófago, mientras te arrojaban trozos de carne de caballo para que las visitas pudieran mirarte horrorizadas.

Maitre junto a sus "salvajes"
Nunca seremos perdonados, como habitantes de esta tierra, por no haberte defendido. 
Y cuando el miserable Maitre te llevó a Londres, fue una sociedad misionera inglesa la que sí lo hizo, y demandó el apoyo de nuestras autoridades para terminar con tanta brutalidad y abuso. 
Pero nuestras autoridades nada hicieron. Y nuestros habitantes del extremo austral fueron muriendo en tan humillante como indigno cautiverio.

El año 2010 regresaron los restos de cinco kawésqar conservados en el Departamento de Antropología de la Universidad de Zúrich, siendo sepultados con sus ritos ancestrales en la isla de Karukinká en Tierra del Fuego, en la misma zona donde fueron cazados por la locura de esos días.

Por eso pido perdón, por no haberte defenido antes ni ahora, porque el olvido tiene la mala virtud de matar los dolores. 
Solo espero que algún día seamos uno solo, y recién entonces entenderemos lo que es el respeto por el otro. Quizás solo entonces tus hijos nos perdonarán.


El dogma de la Inmaculada Concepción de María



El 8 de diciembre de 1854 el papa Pío IX promulgó el dogma de la Inmaculada Concepción de María  en su epístola apostólica Ineffabilis Deus. En este documento, el papa que había asumido hacía 8 años el pontificado de su predecesor Gregorio XVI (16 de junio de 1846) establecía el dogma de la Inmaculada Concepción, es decir, que la Virgen María había sido engendrada sin pecado por sus padres.

John Duns Scotto
Este dogma rompía con el pensamiento establecido por san Bernardo de Claraval, quien había rechazado el deseo de los canónigos franceses de Lyon (siglo XII) de celebrar mediante una fiesta religiosa la llamada Inmaculada Concepción de la Virgen. Claraval sostenía entonces que habría que aplicar igual principio a los padres de la Virgen y a sus antepasados sucesivamente, y les recomendaba mejor celebrar solo el nacimiento de la Virgen María, tesis apoyada posteriormente por Pedro Lombardo, San Buenaventura y Santo Tomás de Aquino. Uno de los pocos antecedentes que apoyaban la idea de los canónigos lioneses lo aportó Duns Scotto, un sacerdote nacido un siglo después en Duns, Escocia (1625), y quien plantea la tesis que María había sido preservada contra el pecado original en el momento mismo de su concepción.
Papa Pio IX

Será a partir de estas ideas que Pío IX dará vida a su dogma de la Inmaculada Concepción de María, que será proclamado urbi et orbi el 8 de diciembre de 1854. En Chile se va a celebrar año a año durante un mes completo, lo que conocemos como el Mes de María, entre el 8 de noviembre y el 8 de diciembre. Desde su aplicación en Chile, cada año, el padre Ugarte a cargo de la celebración en el Templo de la Compañía, hacía las invitaciones a la sociedad. Solo en 1863 en la invitación escribe: "Invito a usted a la última celebración del Mes de la Inmaculada Concepción..."
Mensaje premonitorio en un Santiago de Chile dividido entre clericales y anticlericales, y que el día de la celebración terminaría en la mayor tragedia de nuestra Historia, al morir en medio de un horroroso incendio sobre dos mil personas en el mismo lugar: el Templo de la Compañía de Jesús, que fue prontamente demolido hasta sus cimientos.

Queríamos entregar estos antecedentes para aportar al conocimiento de los días en que se fundó el Cuerpo de Bomberos de Santiago.

miércoles, 12 de febrero de 2014

¿Tornero o Barros Arana?

En un momento de inspiración histórica visité hoy el Museo de la Casa Colorada, el Museo Histórico Nacional y el futuro Museo del Cuerpo de Bomberos de Santiago.
De la Casa Colorada, que alberga la colección del Museo de Historia de Santiago, poco pude ver porque se encuentra cerrado desde el terremoto del 2010 (según me lo informaron en el mismo lugar) y las maquetas que hicimos hace algunos años se encontrarían bien envueltas y en bodega.
La calle exterior se encuentra absolutamente cerrada por la famosa historia de los nuevos adoquines que hoy comienzan a tapizar todo el centro histórico de nuestra capital. Para entrar al Museo, luego de innumerables vueltas en torno a la manzana, salté uno de esos plásticos rellenos de arena que usan como muros en las construcciones, y logré entrar, encontrándome con la ingrata sorpresa ya relatada más arriba.
Crucé por las veredas de la Plaza de Armas, porque ella misma está cerrada con murallas que impiden observar sus pastos, árboles y cementos, y entré al vetusto edificio de la decimonónica Real Audiencia, desde hace un tiempo convertida en el Museo Histórico Nacional. Para aquellos que conocieron el Museo Histórico Nacional (actual Archivo Nacional) en la década de los sesenta  y setenta, muchas de las piezas ahí guardadas (recuerdo las lanzas de la caballería chilena en la batalla de Yungay, los estandartes de todos los regimientos chilenos en la Guerra del Pacífico y de algunas banderas peruanas capturadas, y tantas otras piezas de incalculable valor como petos franceses de caballería usados por los Colorados de Daza, ahora ya no existen.
El Museo Histórico Nacional es bello, amplio, bien iluminado y diseñado en su interior, y (para variar) con varias salas cerradas al público.
Recaredo Santos Tornero
Los turistas deben pensar que hemos estado en guerra últimamente. 
Diego Barros Arana
Lo que no puedo dejar de mencionar es un detalle de la sala dedicada a la república y donde luce el retrato del gran Benjamín Vicuña Mackenna y sobre él, el retrato de ese otro gran historiador que fue don Diego Barros Arana. Me acerqué a la plaquita donde aparece el nombre del personaje y el pintor y ¡oh, sorpresa!
Decía que el personaje era don Recaredo Santos Tornero, el famoso editor español.  Dejé nota  por escrito en una boleta que andaba trayendo, que me ha servido para escribir esta nota que ahora presento a ustedes.
Como me asiste la más absoluta seguridad que el personaje en cuestión es don Diego Barros Arana y no don Recaredo Santos Tornero, adjunto ambos retratos.



martes, 11 de febrero de 2014

Las peligrosas noches de Roma.


Las noches de la antigua Roma eran sombrías, hediondas y peligrosas. Durante los tiempos republicanos las estrechas callejuelas levantadas sobre pantanos drenados escondían a ladrones y borrachos que se hacinaban en altillos, tabernas y lupanares. La pobreza y la miseria rondaban por las estrechas y oscuras callejuelas, en las que no existía luz alguna.
Las únicas antorchas que se veían, y en movimiento, correspondía a los tresviros noctunos, primitivos
vigilantes que resguardaban el orden, en la medida de lo posible, y que junto a ediles y tribunos de la plebe debían enfrentar los permanentes incendios provocados por el descuido ciudadano. 
Al darse la alarma de incendio, los tresviros eran apoyados por partidas de esclavos que debían combatir el fuego con sus escasas herramientas, principalmente baldes, picotas y escalas.
Bomberos romano
Ya sabemos que los resultados nunca fueron buenos, y conocemos el caso del edil Ruffo quien fue acusado sacar provecho político del trabajo gratuito de sus apagadores de incendio; y al otro que también recordamos es al todopoderoso Marco Licinio Craso, el mismo que derrotó a Espartaco y que se hizo inmensamente rico comprando a precio rebajado las casas ¡que se iban a quemar!
Fue por eso que al asumir Octavio como primer emperador, bajo el nombre de César Octavio Augusto, creó los cuerpos que conocemos como vigilantes o vigiles. Esto ocurría en el año 6 de nuestra era.
Pero, los pobres vigiles quedaban en medio de la tormenta. No podían ser un cuerpo paramilitar, porque los convertiría en una fuerza peligrosa, pero tampoco podían ser ciudadanos ya que el de vigilis era un trabajo indigno y por eso se prefirió a antiguos esclavos, libertos, para cumplir con las funciones requeridas, desde apagar incendios hasta detener a ladrones, borrachos e incendiarios,
Incluso se les llamaba "spartoli", algo así como los hombres de los cubos, en referencia a los que llevaban para apagar el fuego.
Emperador Cómodo
Pero, ¡cuidado!, porque muchos de los camorreros que infestaban las noches romanas podían ser personajes de alta alcurnia. Recordemos que el emperador Nerón se disfrazaba con ropas de liberto para engancharse a puño limpio con los demás delincuentes en las tabernas,; y que el emperador Cómo, hijo de Marco Aurelio, se desplazaba libremente por las tabernas para agarrase a puñetes con el primero que se le cruzara en el camino. No olvidemos que Cómodo era un apasionado del juego de los gladiadores.

Este sistema de vigiles se extendió por el Imperio desapareciendo solo cuando las invasiones de las tribus germánicas trastocaron profundamente y para siempre el universo romano. 
Pasaría mucho tiempo antes que los bomberos renacieran de sus cenizas.

August Alexandre Dumont, escultor de Napoleón y José Miguel Carrera.


Pocos deben saber que el primer monumento a don José MIguel Carrera estuvo ubicada en la Alameda de las Delicias esquina de Teatinos, en Santiago, y fue obra del escultor francés August Alexandre Dumont. 
Dumont Había nacido en París en 1801, tres años antes que Napoleón Bonaparte se proclamara Emperador de los Franceses. 

Hijo de un importante escultor de su tiempo, sus obras figuran entre las más conocidas en París, destacando la estatua a Napoleón vestido como césar, realizada en 1863, el mismo año que el incendio del Templo de la Compañía de Jesús cobrara dos mil víctimas en Santiago. 
César Napoleón


El monumento a Napoleón está instalada en lo alto de la columna de la Place Vendome. Otra de sus destacadas obras, le Génie de la Liberté, destaca sobre la columna de Julio, en la plaza de la Bastilla.

El Genio de la Libertad
Fue el presidente de la República, don Manuel Montt Torres quien, a un año de entregar el mando (1860) mandó a fundir en París una estatua para el prócer de la independencia don José Miguel Carrera. Cuentan que don Manuel José Blanco, discípulo de Dumont, fue quien le entregó un grabado del lugar donde se instalaría el monumento.
El monumento a Carrera en San Bernardo

Y el 17 de septiembre de 1864 se inauguraba la hermosa estatua de bronce en la Alameda de las Delicias y Teatinos, en Santiago.
Hoy, ese lugar lo ocupa la estatua ecuestre del general San Martín.

El autor de esta obra, el escultor August Dumont fue Miembro del Instituto de Francia desde 1838 y profesor de la Academia de Bellas Artes desde 1853 hasta su muerte en 1884.

viernes, 7 de febrero de 2014

La triste resurrección del Papa Formoso.

Pocas veces la Historia registra un acto tan macabro como lo ocurrido en Roma en el turbulento año 897, cuando las disputas por el poder en Italia entre el Imperio Carolingio, en franca descomposición, y las familia de la península, llevó a consumar  la más cruel de las parodias que registra el mundo vaticano. Y vamos a recordar parte de esa historia que apenas conocemos.

En menos de un siglo, en el periodo que va desde el año 872 al 965, la Iglesia tuvo 24 papas, de los cuales hubo 9 en tan solo 9 años, y varios de ellos terminando su pontificado gracias al veneno, el estrangulamiento o el cuchillo. 

Desde el año 866 Formoso era el obispo de Porto, cerca de la salida del río Tíber, en un periodo en que nadie era ajeno a las disputados territoriales, participando activamente los reyes, los papas, los príncipes y los ambiciosos de poder. El imperio creado por Carlomagno se dividía entre sus hijos y estallaban las guerras entre sus sucesores. El obispo Formoso es parte de esta trama histórica, y apoya a Arnulfo de Caringia, bastardo de la familia imperial como pretendiente al trono italiano. 
Pero las cosas se le complican al obispo cuando el papa Juan VIII, defensor de las pretensiones de Guido de Spoleto al trono italiano, excomulga a Formoso, quien debe buscar refugio en Lombardía.

Roma es, en esos días, un sitio poco seguro y el propio papa Juan es envenenado y rematado a martillazos, asumiendo como papa Marino I, quien restituye a Formoso en el obispado en Porto (883). Luego asumen dos nuevos papas, Adriano III (que solo alcanzó a disfrutar un año el papado), siendo su sucesor Esteban V (que había sido elegido por el colegio antes de la muerte de Adriano). En el año 891 muere Esteban V y los ojos se dirigen a Porto, donde Formoso es llevado a Roma para ser ungido papa ese mismo año.

Difícilmente podemos imaginar el mundo del fines del siglo noveno, pero se viven días de angustia. Los enfrentamientos entre Guido de Spoleto (rey de Italia) y Arnulfo de Carintia (rey de Francia y Lotaringia y que en verdad se llamaba Arnulf von Kärnten) por la corona de toda la península llevan al nuevo papa Formoso a pedir el auxilio de Arnulfo. Los hechos se precipitan y Arnulfo invade Roma, pero luego debe retornar a sus tierras ante nuevos intentos de despojarle del trono. Los partidarios de Spoleto aprovechan el instante y apresan al papa Formoso. Arnulfo regresa a Roma y Formoso es liberado, pero el odio de los partidarios de Spoleto se acumulará sin piedad contra el papa.

Bajo la protección de los carolingios, el papa Formoso va a vivir hasta los 80 años, falleciendo - según algunos autores - por envenenamiento. Le sucede Bonifacio VI, quien extrañamente vivió tan solo 15 días. Arnulfo debe regresar a sus territorios y asume el control de la ciudad el hijo de Guido, Lamberto, quien es proclamado rey y emperador por el nuevo papa Esteban VI. Y la esperada venganza de los Spoleto finalmente toma forma. Lamberto exige a Esteban juzgar por traición al fallecido papa Formoso, enterrado hacía ya seis años.
Y comienza el macabro proceso.

Formoso es desenterrado, vestido con los ornamentos papales, sentado en el sillón de San Pedro y enjuiciado por traición entre febrero y marzo del año 897.
La Historia recuerda este episodio como el Concilio del Terror.

En este juicio increíble, desarrollado en la Basílica Constantiniana, Formoso fue acusado de haber ascendido al trono en forma ilegal por lo que se obligó a todos los sacerdotes que Formoso había ordenado durante su magisterio a hacer sus votos nuevamente. Al cadáver se le cortaron los tres dedos con los cuales los papas bendicen a la multitud y luego fue arrastrado por las calles de la ciudad hasta llegar al punto donde una pira de madera lo esperaba para ser quemado. La parodia sangrienta terminó cuando el cadáver de Formoso fue lanzado a las aguas del Tíber.

Pero nadie escapaba a esta tragedia y pocos meses después, la misma multitud que se había ensañado con los resto de Formoso, atacaba al palacio papal y encerraba en prisión al papa Esteban VI donde será estrangulado el 14 de agosto de ese mismo año 897.

Y para cerrar esta historia, el nuevo papa Juan IX (que solo duró dos años, entre 898 y 900) reivindicó la figura de Formoso, devolviéndole su categoría de Papa y enterrando sus restos (encontrados por un pescador) en solemne ceremonia.

El Papa Formoso, juzgado y condenado después de muerto, había resucitado para ocupar su lugar en la Historia de la Iglesia.





jueves, 23 de enero de 2014

Adiós, Santiago querido.

Nos conocimos el primer día de clases en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile. Eso fue en marzo de hace ya 50 años. Tenía una personalidad fuerte,  atractiva, de líder de la palabra. Incluso, llegaba casado cuando todos (o casi todos) bordeábamos los 18 años. 

Santiago del Campo Edwards, lleno de literatura en sus venas, fue nuestro amigo durante este largo tiempo. Y cuando el golpe militar de 1973 nos dejó con un doloroso y prolongado tiempo libre, logré reingresar a una agencia de publicidad como creativo y conseguí que a Santiago también le abrieran las estrechas puertas de esos días. Y fue un gran creativo y mejor amigo.

Pasaron los años y uno de sus hijos, Nicolás - dramáticamente fallecido poco después en un accidente - trabajó en mi pequeña agencia junto a mi hijo Andrés, cuando ambos empezaban a dar sus primero pasos en la profesión de sus padres.

Fueron muchas pequeñas historias que compartimos, a veces pernoctando en mi casa, otras conversando en el viejo bar del Congreso, y que dieron profundas y emotivas bases a nuestra amistad de cinco décadas.

El viernes pasado lo despedimos en una  parroquia rebosante de senadores, ex ministros, familia y amigos. Era un personaje y así quedó de manifiesto en ese triste momento.

Mientras lo recordemos, Santiago del Campo seguirá vivo entre nosotros.






domingo, 12 de enero de 2014

Una increíble anécdota de Patricio Lynch





Patricio Lynch Solo de Zaldívar es uno de nuestros héroes nacionales, siendo desde muy joven una destacada figura, ya sea en la guerra contra la Confederación Peruano Boliviana de Santa Cruz (tenía 16 años) como guardiamarina; y luego enrolado en la Armada Británica, donde hace sus primeras armas internacionales, tocándole participar en la Primera Guerra del Opio en China en los años 1841 y 1842 (tenía 18 años), a bordo de la fragata Calliope.  Su jefe era el capitán de navío sir Thomas Herbert, actuando en veinte acciones de guerra, entre ellas la toma de Shanghái y muchas más. Por su arrojo en el combate fue ascendido a guardiamarina efectivo de la Royal Navy. 

En 1842, en pleno conflicto, asume el mando de una unidad de soldados ingleses que deben tomar la ciudad de Tsinghan. El combate era desproporcionado en cuanto a las fuerzas, pero las tropas al mando de Lynch tenían una enorme superioridad en armamento y disciplina militar


El ataque británico era arrollador y las defensas chinas comenzaban a flaquear. Toda la guerra había sido así, batallas breves y destructivas, donde la superioridad numérica de los chinos no podía equipararse al moderno armamento británico.

Patricio Lynch dirige el ataque, sable en la mano derecha y pistola en la mano izquierda, alcanzando hasta el lugar donde el mando militar chino organiza la defensa. Fue en ese momento que escuchó la siguiente frase en la boca del comandante chino: "¡Estamos jodidos!"


Lynch se detiene sorprendido y le pregunta a gritos en castellano, al jefe chino, de dónde era: "¡Chileno!" le contesta el chino que como vemos, no era chino sino chileno. Un par de frases, un abrazo y tras la rendición del sitio, el trotamundos nacional Francisco Guerrero, que así se llamaba, deja sus existencia oriental y decide finalmente regresar a Chile, incorporándose al ejército nacional.

En cuanto a Patricio Lynch, éste solicitaba su expediente de retiro de la Armada  Británica en 1847, decisión que fue muy lamentada por sus superiores. Lynch tendría una extraordinaria carrera militar y naval en Chile, alcanzando incluso el cargo de Jefe Político y Militar del Perú durante la Guerra del Pacífico, siendo conocido en aquellos años como "el último Virrey del Perú", y donde debió enfrentar la ocupación chilena del territorio y la campaña de la Sierra.

Del bueno de Francisco Guerrero, nuestro increíble comandante chino-chileno, no hemos encontrad hasta ahora mayores antecedentes.

miércoles, 8 de enero de 2014

Gracias

Gracias por sus comentarios y por sus visitas. Con el más profundo orgullo puedo decir que hemos pasado las 50.300 visitas y eso se agradece de verdad. Un abrazo para todos. Antonio

martes, 7 de enero de 2014

Recuerdan a marino británico Raymundo Morris en una calle de Chiguayante


Plaza Los Héroes, atrás calle Raimundo Morris, Chiguayante
En Chiguayante, en la región el Bío Bío hay una calle que lleva el nombre del marino irlandés Raymundo Morris. ¿Quién fue ese señor y por qué tiene calle con su nombre?

Retrocedamos en el tiempo hasta febrero de 1817. Cuando el Ejército de los Andes logra la victoria en Chacabuco, entre la verdadera legión extranjera de chilenos, argentinos, franceses, ingleses, escoceses, irlandeses, norteamericanos y de muchas otras naciones, aparece un joven oficial irlandés, Raymond Morris, cuyo castellano es tan primitivo como el del resto de los extranjeros que visten el uniforme del ejército patriota.

No hemos encontrado hasta el momento datos de su infancia ni por qué se incorpora al Ejército de los Andes, pero sí sabemos que había formado parte de la marina británica y ahora figuraba como teniente de artillería. Después de Chacabuco (12 de febrero de 1817) Valparaíso está al mando del teniente coronel argentino Rudecindo Alvarado (el mismo que aparece el año siguiente involucrado en el asesinato de Manuel Rodríguez). Alvarado tiene órdenes precisas de mantener enarboladas las banderas españolas en el puerto. Y es en esa trampa donde cae el 26 de febrero la nave Eagle, de origen británico  y bautizada Águila cuando fue capturada por los españoles en Talcahuano.

Ahora entraba confiadamente en el puerto con banderas españolas flameando en los fuertes. Lejos estaban de imaginar que la nave terminaría abordada por los patriotas pasando a manos chilenas. La nave fue entregada al joven teniente irlandés Raymond Morris, quien se convertía con este acto en el primer comandante de una nave de guerra de la Armada de Chile. Por lo tanto, es el comandante más antiguo en la historia de la marina nacional.

Una vez revisada, la nave se armó con cañones y levantó la bandera chilena, la antigua, la de la Patria Vieja, con sus colores azul, blanco y amarillo. Y el Águila salió en su primera misión: revisar las costas hasta San Antonio para vigilar la presencia de naves españolas. Después recibía la orden más emocionante: dirigirse hacia la isla de Juan Fernández para rescatar a los prisioneros patriotas detenidos desde los tiempos del desastre de Rancagua (1814). Y en el comandante Raymond Morris recae la honrosa tarea, llevando en sus bodegas doscientas raciones de alimentos para los angustiados detenidos. Entre sus papeles lleva la orden de rendición del gobierno chileno al comandante de la isla, el capitán del temido Batallón Talaveras don Ángel del Cid.
El bergantín Águila alejándose de la costa

La misión se coronó con el éxito. Morris regresó con los patriotas liberados, entre los que figuraba el joven oficial de artillería don Manuel Blanco Encalada, quien muy pronto asumirá como comandante de la nueva escuadra nacional. Blanco le asigna a Morris el mando del bergantín Araucano, y con esta nave acompaña la expedición a Concepción que organiza Blanco Encalada para capturarla fragata española María Isabel. Y se logra con todo éxito el objetivo. Morris lleva a Valparaíso la gran noticia, escrita en un documento por Blanco Encalada y que lleva en su portapliegos el teniente Martin Werner  quien deberá entregarlo a las autoridades nacionales.


Capitán John Illinworth futuro almirante británico
La vida de Morris transcurre a bordo de las naves chilenas hasta que, al asumir el marino escocés Lord Cochrane como nuevo comandante de la Armada, destina a Raymond Morris como segundo comandante del capitán John Illinworth en la corbeta Rosa de los Andes, transformada en nave corsaria  para atacar a los realistas a lo largo del continente americano. 550 soldaos y marinos embarcan como voluntarios, casi asfixiándose para caber en los estrechos espacios de la nave.

La corbeta, armada y tripulada por una Babel de nacionalidades, zarpa desde Valparaíso el 25 de abril de 1819.  Las aventuras de Illinworth y Morris en la Rosa de los Andes son una epopeya en sí mismas, alcanzando las islas Galápagos y luego Panamá, cruzando un lanchón en hombros por el golfo de Darién hasta alcanzar el Atlántico, o apoyando las campañas militares de Simón Bolívar.

Después del retorno de la corbeta Rosa de los Andes, se pierde el rastro de Raymundo Morris. Solo sabemos que aún aparece en el escalafón naval como teniente 1° en 1824, hasta finalmente quedar envuelto por las brumas del olvido.

Tenemos la obligación de recuperar su historia porque en Chiguayante, en la región del Bío Bío, un pueblo agradecido ha inmortalizado su nombre.








martes, 31 de diciembre de 2013

Un año que deja de ser.

Hemos compartido un año más junto a nuestra memoria histórica, tratando de traer trozos de un pasado tan interesante como desconocido. Solo quiero agradecer vuestra compañía y los comentarios que me llegan, y rogar a los dioses protectores que tengan a bien darnos solo buenos momentos en la nueva jornada que se inicia.

En 2014 estaremos recordando el centenario de la Primera Guerra Mundial, y el bicentenario de la batalla de Rancagua.
Solo espero seguir junto a ustedes para seguir compartiendo el dulce placer del conocimiento y la cultura.
¡Un abrazo para todos!

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lunes, 30 de diciembre de 2013

Un nuevo antecedente de don Vicente Claro y Montenegro

                

En julio del año 2011 publiqué en este blog una sucinta biografía de don Vicente Claro y Montenegro, padre del iniciador y fundador del Cuerpo de Bomberos de Santiago don José Luis Claro y Cruz. Pero ahora, releyendo el documentado libro "La Contrarrevolución de la Independencia de Chile" de Cristián Guerrero Lira (Editorial Universitaria, 2002) encuentro un sorprendente dato: don Vicente Claro figura en la lista de militares patriotas deportados a las islas de Juan Fernández por el gobierno realista en 1814.

Al repasar esa lista de militares destacan además los nombres de Juan Rafael Bascuñán, en esos momentos comandante de los Granaderos de Chile, unidad fundada por Juan José Carrera en los inicios de la independencia; y se agregan Manuel Blanco Encalada, Juan de Dios Puga (de relevante actuación en los primeros combates de la Patria Vieja) y Pedro José Benavente, integrantes todos ellos del grupo de dieciséis altos oficiales desterrados en la isla presidio. Y si hacemos correr nuestro índice por la silenciosa lista van apareciendo los nombres de destacadas personalidades religiosas, también comprometidas con el proceso que vive el país.

A uno de ellos lo vamos a destacar, porque don Laureano José Díaz, presbítero de la diócesis de Concepción fue acusado de ser partidario de la junta patriótica de Valdivia de 1811, siendo por ello detenido y quedando bajo arresto domiciliario en Arauco. Pero al iniciarse la última campaña de la Patria Vieja, que va a culminar en Rancagua, el presbítero Díaz logra incorporarse al ejército patriota como capellán de los Granaderos, estando en las trincheras de la ciudad mártir prestando óleo y consuelo a muertos y heridos.
Consumada la derrota fue detenido y más tarde enviado al presidio de Juan Fernández junto a los demás desterrados.

Tampoco podemos dejar de lado a destacadísimas personalidades que integraron en algún momento el gobierno patriota como don Ignacio de la Carrera, padre de los hermanos Carrera, héroes de la Independencia, quien fuera además vocal de la Primera Junta Nacional de Gobierno en 1810; como así también al sacerdote don José Ignacio Cienfuegos, quien fuera miembro de la Junta de Gobierno de 1814, a quien debemos además recordar porque formó parte de la comisión que dio vida al Instituto Nacional en 1813.

Después de la victoria patriota en Chacabuco, (febrero de 1817) el poder político pasó a manos de los independentistas, y así como había urgencia en asumir la nueva administración, no escapó a las autoridades el destierro de sus compatriotas que, según se sabía, estaban bajo la custodia de una guarnición militar al mando del capitán de Talaveras, don Ángel de Cid. El gobierno entrega el mando de la misión de rescate al subteniente de Cazadores don Raimundo Morris, inglés al servicio de Chile, con una compañía de 25 soldados. Morris se hizo a la vela a bordo del bergantín Águila.

Nos vamos a saltar los detalles, que da para otra crónica, y solo diremos que la nave zarpó el día 17 de marzo, arribando a la isla el día 24. La misión se cumplía sin resistencia y con pleno éxito. El 31 de marzo el puerto de Valparaíso recibía con júbilo a los desterrados, etre ellos a don Vicente Claro y Montenegro, padre del futuro iniciador y fundador del Cuerpo de Bomberos de Santiago quien nacerá en 1826. 

viernes, 27 de diciembre de 2013

Un delito a la cultura.

El 7 de octubre de 2011 subía un artículo  por lo demás irreverente respecto al fraile Camilo Henríquez, sorprendido por el modelo de bototos de minero con los que el escultor había calzado los pies del padre del periodismo chileno.

Ahora, dos años y un par de meses más tarde debo denunciar un delito urbano de insospechadas consecuencias. Un ladrón, al parecer amante de la literatura o un simple coleccionista, se ha robado la pluma y el ejemplar de la Aurora de Chile desde las propias manos de nuestro héroe nacional y padre de la Patria.

No he resistido la indignación y llevando mi cámara fotográfica hasta el sitio del suceso, en el paseo peatonal de Avenida Bulnes en el centro cívico de la capital, he registrado el hecho delictual que comento.

Desde este modesto blog hago un llamado a las autoridades edilicias y a mis compañeros del Colegio de Periodistas a lavar el honor de nuestro fraile de la Orden de la Buena Muerte, restituyendo en sus manos la pluma y el ejemplar de la Aurora de Chile que le fueran sustraídos.

La Historia y el respeto a quienes nos dieran un país libre se lo merecen.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Julio Bañados Espinosa. Un gran personaje, aunque desconocido para muchos.

Seguramente en los terribles años de la guerra civil de 1891 ocurrieron muchas situaciones dignas del recuerdo, del análisis y de la reflexión. La figura de Balmaceda, por ejemplo, requirió el paso de mucho tiempo antes que su recuerdo pasara de la brutal caricatura de un loco "champudo" como lo calificaba la prensa opositora, hasta convertirse en el presidente mártir que hoy todos recordamos.

En esos años previos al conflicto destacaban grandes personalidades en ambos bandos, y en el grupo cercano al presidente Balmaceda ocupa un lugar especial el joven abogado y periodista liberal Julio Bañados Espinosa. Y vamos a recordarlo en esta crónica.

El 25 de abril  de 1878 el joven Julio Bañados Espinosa prestaba juramento como voluntario en el cuartel de la 6a. Compañía de Bomberos de Santiago, Hacía pocos días que había cumplido los veinte años, y aquellos que lo aplaudieron ese día de la incorporación no imaginaban la carrera brillante que tendría en su compañía, en el Cuerpo de Bomberos de Santiago, en la función pública y en la guerra civil de 1891.
Aún no cumplía un año en la institución cuando estallaba la Guerra del Pacífico, movilizando a una ciudad entusiasta ante el llamado de los clarines de combate. Y fue bombero armado, más tarde teniente y luego capitán de su 6a. Compañía. Pero su mundo era de una actividad extraordinaria, porque además fundaba la Escuela de Artesanos, asume como profesor de Historia y Geografía en el Instituto Nacional, y saca su título de abogado en la Universidad de Chile.  Y un dato interesante. Cuando Bañados ingresa a la Sexta, es Secretario General su compañero de filas Pedro Montt, futuro presidente de Chile. Y cuando el Cuerpo elige a Julio Bañados como su Secretario General, a los 25 años (1883), reemplaza a Ismael Valdés Vergara, destacado antibalmacedista como Pedro Montt.

Julio Bañados Espinosa va a tener una existencia breve pero extraordinaria. Será periodista de trinchera defendiendo a Balmaceda, será su ministro en varias oportunidades, funda el diario La Nación, el Liceo de Santiago (actual Valentín Letelier), decreta la fundación del Instituto Pedagógico, ordena la construcción de la nueva Escuela de Medicina, aplica el método concéntrico de educación donde las enseñanzas de materias tienen un desarrollo progresivo en el tiempo, está en la creación de la Escuela de Sordomudos y en la fundación del Boletín de Leyes.

En 1891 estalla la Guerra Civil contra el presidente Balmaceda y en la última batalla, el joven ministro estará al mando de las fuerzas balmacedistas derrotadas en Placilla. Parte al exilio como cientos de sus compatriotas, viviendo en extrema pobreza y socorrido por la solidaridad de los otros balmacedistas que viven en París. Balmaceda le había pedido que escribiera la Historia de su Gobierno, y dedicará su tiempo a recoger documentos, escribir y mantener una correspondencia permanente con su familia. Su exilio durará hasta la amnistía decretara tres años más tarde por el presidente Jorge Montt, inteligente medida que permitió una rápida reconciliación nacional entre los chilenos.

En 1894 Julio Bañados Espinosa lograba reunirse con su mujer, Ester Valderrama, y sus tres pequeñas hijas. Bañados había terminado en París su gran obra Balmaceda, su Gobierno y la Revolución de 1891, fuente fundamental para el estudio de ese periodo. De inmediato era elegido diputado por el partido Liberal Democrático (balmacedista), convertido ese mismo año en la segunda fuerza política del país, a solo tres años de la derrota de Balmaceda. Y a pesar del agotamiento que trae, se dedica de lleno a la actividad pública, será ministro de estado del presidente Errázuriz Echaurren, catedrático de Derecho en la Universidad de Chile, diputado una y otra vez, y será considerado como uno de los más grandes oradores del Congreso.

Julio Bañados Espinosa había vivido intensamente, sin darse un momento de descanso. El gran hombre público fallecía el 17 de febrero de 1899, cuando solo tenía 40 años.
Valía la pena recordarlo.

lunes, 9 de diciembre de 2013

La última batalla de la Patria Vieja




Si usted toma el camino internacional que lleva desde Los Andes a Mendoza, a la altura del kilómetro 25 se levanta un monolito blanco a la sombra de un árbol. Está situado en un camino estrecho que se prolonga en curva entre una quebrada a su izquierda y un barranco a su derecha, en cuyo fondo corre el río Aconcagua.

El monolito recuerda el último combate sostenido por las tropas chilenas contra las fuerzas realistas vencedoras en Rancagua el 1 y 2 de octubre de 1814. Es un pasaje desolado, cubierto de pequeños arbustos e interrumpido por el constante paso de camiones y autos que unen Chile y Argentina.Y ahí nos detuvimos para "sentir" ese dramático momento.
Podemos "ver", hacia adelante del camino, a las mujeres, niños, ancianos, carretas y mulas huyendo hacia el exilio. Esos días de octubre hacía frío, y el general José Miguel Carrera detenía su caballo ordenando alto a su escolta. Eran la pequeña retaguardia que protegía la huida, y ya se podía sentir el avance por el camino pedregoso de una columna realista enviada por Osorio para aniquilar los restos de la columna chilena que buscaba refugio al otro lado de la cordillera.

Había que cerrar el paso a los españols y dar tiempo a los fugitivos para que alcanzaran las alturas andinas. Carrera extendió su guardia en la llamada ladera de los Papeles. Era un buen punto para enfrentarlos, por lo estrecho del paso, teniendo montañas hacia el oriente y una quebrada profunda hacia el poniente. Al otro lado de la cima, en Juncalillo, esperaba el coronel argentino Juan Gregorio Las Heras la llegada de los exiliados.

Fueron acciones breves, pero seguidas. Una parte de los Húsares de la Gran Guardia, al mando del capitán Jordán, atacó a una guerrilla españolas, causándoles un muerto y tomando prisionero a otro. Pro comenzaba a oscurecer ese día 10 de octubre, y los defensores descansaron esa noche de nieve en la ladera de los Papeles, manteniendo la guardia preventiva.

Don José Miguel Carrera en su diario señala que en la mañana del 11 de octubre debieron lanzar a la quebrada gran parte de la documentación para que las mulas pudiesen cargar a los fugitivos. Estaban en eso cuando aparece por la curva de la montaña una columna realista cercana a los 400 soldados. Fue un violento entrevero, a bayoneta y sable,  donde la guerrilla patriota es superada rápidamente en número, debiendo abandonar el lugar y seguir subiendo el camino cordillerano.
A la mañana siguiente, 12 de octubre, la columna alanzaba la cumbre, pero allí eran nuevamente atacados por los españoles, los que logran tomar cerca de 150 prisioneros patriotas, absolutamente desarmados. En su diario, Carrera acusa a Las Heras de distraerse en el saqueo en lugar de apoyarlo.

Al anocher, los restos de la retaguardia ingresaban a Mendoza.

La gloriosa epopeya de la Patria Vieja, que nos dejó la primera junta nacional de gobierno, el primer congreso nacional, la primera bandera, el primer escudo, el primer diario, la primera constitución y el primer ejército, quedaba sepultada entre las cenizas de Rancagua y las nieves de la cordillera.